El 7 de julio de 1974, en el Olympiastadion de Múnich se jugaba la Copa del Mundo entre los Países Bajos y Alemania Occidental. Las transmisiones televisivas registraron una audiencia estimada en más de 800 millones de personas, una cifra sin precedentes para una final mundialista hasta ese momento. Lo que sucedió en los primeros segundos del partido rozó lo inverosímil: Johan Neeskens anotó de penalti antes de que los alemanes hubiera tocado el balón, la primera vez en la historia de una final de Copa del Mundo que un equipo marcaba sin que el rival hubiera tenido contacto con el esférico.
Alemania Occidental remontó y ganó 2-1. Los Países Bajos regresaron a casa sin el trofeo, pero algo extraño ocurrió en la prensa de los días siguientes: desde L’Équipe hasta el Times de Londres, los cronistas coincidieron en que el equipo perdedor había sido el verdadero protagonista del torneo. El diario alemán Kicker lo resumió con una frase que quedó grabada: los holandeses habían perdido el partido, pero habían ganado el fútbol. En las oficinas de France Football, la revista que entregaba el Balón de Oro, el ganador ya estaba decidido antes de que sonara el pitido final.
En el centro de aquel equipo, con el número 14 en la espalda, jugaba Hendrik Johannes Cruijff, conocido en el mundo entero como Johan Cruyff. Tenía 27 años y era el mejor jugador del planeta, dueño de un Balón de Oro que acababa de ganar por segunda vez. Conducía a su selección con una mezcla de talento técnico y autoridad táctica que sus propios compañeros describían como difícil de comprender desde afuera. El lateral Ruud Krol recordó, en una entrevista concedida a la FIFA en 2024, que Cruyff tomaba decisiones tácticas durante los partidos sin consultar al banco de suplentes, ajustando posiciones y esquemas en tiempo real según lo que veía sobre el césped.
Fue en ese torneo donde Cruyff ejecutó ante una cámara de televisión sueca el movimiento que llevaría su nombre para siempre: el Cruyff Turn. En el partido frente a Suecia, con el balón en sus pies y el defensa Jan Olsson posicionado para interceptar un centro, Cruyff fingió el pase con el pie derecho, pasó el balón hacia atrás con la parte interior del mismo pie y giró 180 grados, dejando al rival completamente fuera de posición. Las imágenes se reprodujeron en los días siguientes en noticieros de decenas de países. Olsson, en entrevistas posteriores, describió la sensación como la de haber sido engañado por alguien que sabía exactamente lo que él iba a hacer antes de que él mismo lo supiera.
El interrogante que dejó abierto aquel torneo no era solo si los Países Bajos podían ganar un Mundial: era de dónde había salido un jugador capaz de cambiar la manera en que el mundo entendía el deporte más popular del planeta. El fútbol que los holandeses mostraron en Alemania era diferente a todo lo visto antes. Los jugadores se movían con una fluidez que hacía imposible identificar posiciones fijas, el equipo presionaba como un bloque compacto cuando perdía el balón y la velocidad de circulación del esférico dejaba a los rivales sin tiempo para organizarse. Ese estilo tenía un nombre —Total Football— y tenía un principal responsable intelectual. La respuesta comenzaba en un barrio obrero de Amsterdam, en la calle Akkerstraat, a cinco minutos caminando del estadio de Ajax.
Cruyff terminó el torneo con tres goles y tres asistencias, las cifras que lo convirtieron en el jugador más determinante de la competencia según los registros estadísticos de la FIFA. El Balón de Oro que recibió como mejor jugador del Mundial fue el tercero de su carrera, un récord que ningún futbolista había alcanzado antes. La derrota en la final dejó, sin embargo, una huella duradera en el fútbol holandés: aquella generación estableció un patrón de brillantez colectiva que no siempre se traducía en el título más importante, un patrón que se repetiría en generaciones posteriores de la selección neerlandesa.
Betondorp, 1947: la infancia en el barrio de concreto y los primeros pasos en el Ajax de Amsterdam
Hendrik Johannes Cruijff nació el 25 de abril de 1947 en el hospital Burgerziekenhuis de Amsterdam, dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Creció en Betondorp, un barrio obrero levantado en la década de 1920 en el este de la ciudad, conocido por sus casas de concreto y su comunidad de trabajadores de clase baja. El nombre del barrio —que en neerlandés significa literalmente «pueblo de concreto»— refleja la arquitectura funcional y austera que caracterizaba esa zona de Amsterdam en la posguerra. Su padre, Hermanus Cornelis Cruijff, trabajaba como empleado en una tienda de abarrotes; su madre, Petronella Bernarda Draaijer, se encargaba del hogar junto a Henny, el hermano mayor de Johan, nacido en 1944.
La calle donde creció Cruyff quedaba a cinco minutos del estadio De Meer, sede del Ajax Amsterdam. Desde niño, jugaba al fútbol en cualquier superficie disponible junto con sus amigos del barrio. Jany van der Veen, entrenador de las categorías juveniles del Ajax, vivía en la misma zona y lo observó en esos juegos informales de la calle. Según los registros del club, Van der Veen le ofreció un lugar en la academia sin necesidad de prueba formal, basándose exclusivamente en lo que había visto. Cruyff ingresó al Ajax en su décimo cumpleaños, en 1957.
Dos años después llegó el golpe más duro de su infancia. En 1959, cuando Johan tenía 12 años, su padre murió de un infarto. El impacto de esa pérdida fue documentado por el propio Cruyff en múltiples entrevistas a lo largo de su vida. En una conversación recogida durante los actos de su 50 cumpleaños, declaró: «Mi padre murió cuando yo tenía solo 12 años y él tenía 45. Desde ese día, la sensación de que yo moriría a la misma edad fue creciendo en mí, y cuando tuve problemas cardíacos graves al llegar a los 45, pensé: ‘Esto es’. Solo la ciencia médica, que no estaba disponible para ayudar a mi padre, me mantuvo con vida.» Durante años visitó con frecuencia la tumba de su padre en el cementerio Oosterbegraafplaats de Amsterdam, según testimonios de personas cercanas a él en esa época.
Tras la muerte de su padre, su madre comenzó a trabajar como limpiadora en el Ajax, decisión que colocó al club literalmente en el centro de la vida familiar. Fue entonces cuando conoció a Henk Angel, empleado del club, quien se convirtió en su segundo esposo y en una figura de referencia para el joven Johan. La cercanía cotidiana con el Ajax, combinada con la pérdida paterna, configuró en Cruyff una determinación que sus entrenadores describían como inusual para su edad. En entrevistas posteriores, él mismo señaló que ver el fútbol como carrera profesional fue, en parte, una manera de honrar la memoria de su padre.
Sus primeros informes internos en el Ajax señalaban un desarrollo físico por debajo del promedio para su grupo de edad. El entrenador del primer equipo, Vic Buckingham, le recomendó trabajar en el gimnasio y mejorar su alimentación. Hasta los 15 años, Cruyff también practicó béisbol de manera seria, pero lo abandonó a instancias de sus entrenadores para concentrarse exclusivamente en el fútbol. Dejó la educación secundaria sin diploma —habiendo repetido dos veces— para dedicarse de tiempo completo al club.
El 15 de noviembre de 1964, con 17 años, debutó en el primer equipo del Ajax en una derrota por 3-1 frente al GVAV Groningen. En su segundo partido, el primero como local, anotó un gol frente al PSV Eindhoven. El contexto del fútbol holandés en esa época era el de una liga semiprofesional que apenas comenzaba a organizarse como competencia de primer nivel. La Eredivisie, fundada en 1956, era la primera liga completamente profesional de los Países Bajos, pero los clubes seguían dependiendo de jugadores que combinaban el fútbol con otras actividades laborales. Cruyff llegó a un Ajax en proceso de transformación, y esa transformación lo moldearía tanto como él la moldearía a ella.
Los años del Ajax: Rinus Michels, el Total Football y tres Copas de Europa consecutivas
El tercer partido de Cruyff con el primer equipo fue una derrota por 9-4 ante el Feyenoord Rotterdam, resultado que precipitó la salida del entrenador Vic Buckingham el 21 de enero de 1965. El club contrató a Rinus Michels, de 36 años, exjugador del Ajax que en ese momento trabajaba como profesor de educación física para niños con discapacidad auditiva. Lo que vino después fue una transformación radical: Michels impuso disciplina estricta, organizó tres sesiones de entrenamiento diarias, prohibió actividades secundarias a los jugadores y convirtió al club en una organización completamente profesional. Sus jugadores lo apodaron «De Generaal», el General. Cruyff, que por entonces era fumador habitual, resistió inicialmente los métodos de Michels según relatos de sus compañeros de aquella etapa, pero fue adaptándose progresivamente al sistema.
Lo que Michels construyó tácticamente fue una revolución conceptual. El sistema, que evolucionó hacia un 4-3-3 permanente a partir de la temporada 1969-70, se basaba en el control del espacio: cuando el Ajax tenía el balón, los jugadores se distribuían para maximizar el área de juego, abriendo el campo hacia las bandas; cuando lo perdían, comprimían el espacio empujando la línea defensiva hacia el mediocampo y presionando al rival en su propia mitad del campo. Este sistema —que la prensa internacional comenzó a llamar Total Football— requería que todos los jugadores fueran capaces de ocupar cualquier posición, atacando y defendiendo según la situación. El escritor británico David Winner señaló que ese concepto del espacio era profundamente holandés: durante siglos, los habitantes de los Países Bajos habían encontrado maneras de pensar y controlar el espacio en un territorio amenazado por el mar, y esa sensibilidad se trasladó al fútbol.
Cruyff era la pieza central de ese sistema. Jugaba nominalmente como delantero, pero su función real era mucho más compleja: se desplazaba por todo el campo, bajaba a recibir el balón en zonas intermedias, dictaba el ritmo del juego con su visión y su precisión de pase, y aceleraba hacia el área rival cuando la situación lo requería. Su pie izquierdo era su herramienta principal, aunque usaba el derecho con una efectividad que desconcertaba a sus rivales. En la temporada 1969-70 anotó 33 goles y proporcionó 34 asistencias en 46 partidos, una cifra que los analistas históricos del fútbol holandés señalan como excepcional para un jugador de su posición en esa época.
Los resultados fueron históricos. Entre 1966 y 1973, el Ajax ganó seis títulos de Eredivisie. Entre 1971 y 1973 conquistó tres Copas de Europa consecutivas, convirtiéndose en el primer club en lograr ese triplete desde el Real Madrid de la década de 1950. En la final de 1971, el Ajax derrotó al Panathinaikos por 2-0 en Wembley; en 1972, venció al Inter de Milán por 2-0 en Rotterdam; en 1973, superó a la Juventus por 1-0 en Belgrado. Cruyff fue el capitán y el referente técnico en las tres finales. Ese mismo año de 1972, el club también conquistó la Copa Intercontinental frente al Independiente de Argentina. A nivel individual, Cruyff ganó el Balón de Oro en 1971 y en 1973, siendo el primer jugador en alzarse con ese trofeo dos veces hasta ese momento.
En 1973, cuando sus compañeros votaron a Piet Keizer como capitán en lugar de a él, Cruyff tomó la decisión de abandonar el club. El Ajax aceptó su traspaso al FC Barcelona por una cifra que los registros de la época describieron como el mayor traspaso de la historia del fútbol hasta ese momento.
«En mis equipos, el portero es el primer atacante y el delantero es el primer defensor.»
— Johan Cruyff, sobre su filosofía de juego, en una entrevista recogida por la FIFA
Johan Cruyff en el FC Barcelona, la aventura americana y el adiós en Feyenoord
El traspaso de Johan Cruyff al FC Barcelona en el verano de 1973 trascendió el ámbito deportivo desde el primer momento. El club catalán llevaba catorce años sin ganar La Liga, y la llegada del holandés desató una expectativa desbordante: miles de aficionados acudieron al aeropuerto de Barcelona para recibirlo, y las colas para comprar entradas para sus primeros partidos daban la vuelta al Camp Nou. En la temporada 1973-74, el Barcelona ganó La Liga con 10 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Atlético de Madrid. Cruyff anotó 16 goles en 26 partidos de liga y, al final del año, conquistó su tercer Balón de Oro, convirtiéndose en el primer jugador en ganar el trofeo tres veces.
Uno de los partidos más recordados de aquella temporada fue la victoria por 5-0 frente al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, el 17 de febrero de 1974. Cruyff anotó dos goles. Las crónicas de Marca y El País describieron la actuación del equipo visitante como una demostración táctica sin precedentes en la historia del clásico. El partido fue retransmitido en diferido por Televisión Española y registró uno de los mayores índices de audiencia de la temporada.
A lo largo de sus cinco temporadas con el Barcelona, Cruyff disputó 143 partidos de liga y anotó 48 goles. La revista Mundo Deportivo, en su balance de esa era, señaló que el jugador había transformado no solo los resultados del equipo, sino la manera en que los aficionados catalanes entendían el fútbol: la posesión del balón, el juego combinativo y la presión alta se convirtieron en valores que el barcelonismo asoció con su identidad deportiva.
En octubre de 1977 llegó el quiebre. Un grupo armado entró en la casa familiar de los Cruyff en Barcelona y los retuvo durante varias horas. El incidente, documentado por la policía de la época como un intento de secuestro, marcó un punto de inflexión personal. Cuando los Países Bajos clasificaron para el Mundial de 1978 en Argentina, Cruyff comunicó a la federación neerlandesa (KNVB) su decisión de no participar. En declaraciones posteriores, confirmó que aquel episodio en Barcelona había sido determinante. Los Países Bajos llegaron a la final sin él, donde perdieron frente a Argentina.
Tras dejar el Barcelona en 1978, Cruyff se incorporó a la North American Soccer League (NASL). Jugó para los Los Angeles Aztecs en 1979 (22 partidos, 14 goles) y para los Washington Diplomats en 1980-81 (29 partidos, 12 goles). En 1981 regresó a Europa con un préstamo al Levante UD de España (10 partidos, 2 goles) y luego volvió al Ajax, donde disputó 36 partidos y anotó 14 goles entre 1981 y 1983. Fue entonces cuando Ton Harmsen, presidente del Ajax, expresó públicamente sus dudas sobre si un Cruyff de 36 años podía seguir siendo un reclamo para el público. Quienes lo conocían en esa época coinciden en que recibió esas declaraciones como un insulto personal.
La respuesta fue firmar con el Feyenoord Rotterdam, el eterno rival del Ajax. La decisión generó un impacto mediático considerable en los Países Bajos: los aficionados ajacied lo vivieron como una traición, mientras los del Feyenoord lo recibieron con una mezcla de sorpresa y entusiasmo. En la temporada 1983-84, con 36 años, Cruyff jugó 33 partidos, anotó 11 goles y ayudó al Feyenoord a ganar el doblete de Eredivisie y Copa de los Países Bajos, uno de los finales de carrera más llamativos que recordaba el fútbol europeo. Se retiró del fútbol profesional en 1984, con 37 años, habiendo acumulado 518 partidos oficiales y 294 goles.
El paso por la NASL, que muchos observadores de la época interpretaron como un retiro encubierto, resultó ser en realidad un período de transición. Varios de sus compañeros en los Aztecs y los Diplomats señalaron en entrevistas posteriores que Cruyff había utilizado ese tiempo para observar el fútbol desde una perspectiva diferente, reflexionando sobre los sistemas tácticos y la organización del juego. Esas reflexiones influyeron directamente, según sus colaboradores más cercanos, en la manera en que encaró su carrera como entrenador.
Perfil técnico y trayectoria de Johan Cruyff con la selección de los Países Bajos
Johan Cruyff jugó principalmente como delantero centro o extremo derecho, aunque su función real dentro del sistema del Ajax y la selección neerlandesa era la de un organizador de juego que operaba en toda la mitad ofensiva del campo. Su posición nominal era la de un 9 o un 11, pero su movimiento lo llevaba constantemente a zonas intermedias donde podía recibir el balón de espaldas al arco, girar y distribuir o avanzar según la situación. Esa movilidad era precisamente lo que hacía imposible marcarlo con un solo defensa: cuando un rival lo seguía, dejaba un espacio libre que sus compañeros aprovechaban de inmediato.
Técnicamente, su pie izquierdo era el dominante, aunque usaba el derecho con una precisión que le permitía ejecutar pases y remates desde cualquier ángulo. Era rápido en distancias cortas y poseía una aceleración inicial que sus rivales describían como difícil de anticipar. En el juego aéreo, su estatura de 1.78 metros lo limitaba, pero lo compensaba con una lectura del juego que le permitía estar en el lugar correcto antes de que el balón llegara. Sus estadísticas en el Ajax —193 goles en 245 partidos de liga— reflejan una efectividad ofensiva que sus características físicas no hacían predecible.
Tácticamente, rendía mejor en sistemas de 4-3-3. En ese esquema, se desplazaba hacia el interior del campo para crear superioridades numéricas en el mediocampo, mientras los extremos abrían el campo por las bandas. Y cuando el equipo perdía el balón, Cruyff era el primero en presionar al rival, un comportamiento que en aquella época resultaba inusual para un jugador de su posición. Arsène Wenger, en una entrevista posterior a su muerte, señaló que sería imposible replicar el Total Football del Ajax de los años 70 sin Cruyff, porque su capacidad para leer el juego y decidir en fracciones de segundo era el elemento que hacía funcionar el sistema completo. Dennis Bergkamp, formado en el Ajax bajo la influencia de esa filosofía, describió en su autobiografía la manera en que las ideas de Cruyff permeaban cada aspecto del entrenamiento, desde los ejercicios de las categorías juveniles hasta las instrucciones del primer equipo.
Con la selección mayor de los Países Bajos, Cruyff debutó en 1966 y acumuló 48 partidos internacionales hasta 1977, anotando 33 goles. Su participación en el Mundial de 1974 en Alemania Occidental es el punto de referencia central de esa etapa. El equipo venció a Uruguay, Bulgaria, Argentina, Alemania Oriental, Brasil y Yugoslavia en el camino a la final. En el partido frente a Brasil, que terminó 2-0, las crónicas señalaron que los sudamericanos —considerados favoritos— no encontraron respuesta táctica al sistema holandés durante los 90 minutos. El diario O Globo tituló su crónica con una frase que se volvió célebre: los holandeses habían jugado «un fútbol del futuro».
En la final frente a Alemania Occidental, los Países Bajos abrieron el marcador en el primer minuto con el penalti de Neeskens, pero el equipo alemán remontó para ganar 2-1. Cruyff anotó tres goles y proporcionó tres asistencias en el torneo, y recibió el Balón de Oro como mejor jugador de la competencia. La derrota fue analizada durante años por la prensa deportiva holandesa, que señaló que el equipo había cometido el error de relajarse tras el primer gol, un comportamiento que contradecía los principios del Total Football. En la UEFA Euro 1976 disputada en Yugoslavia, los Países Bajos terminaron en tercer lugar tras caer en semifinales frente a Checoslovaquia. Su registro de 33 goles en 48 partidos lo sitúa entre los máximos goleadores históricos de la selección neerlandesa.
Cruyff entrenador: el Dream Team del FC Barcelona y la primera Copa de Europa azulgrana
Cruyff inició su carrera como entrenador en el Ajax en 1985, en parte motivado por la necesidad económica tras una serie de inversiones fallidas en el sector porcino en Cataluña durante la década de 1980, según reportes de la prensa española de esa época. Dirigió al club hasta 1988, ganando la Copa de los Países Bajos en 1986 y la Recopa de Europa en 1987, donde el Ajax derrotó al Lokomotive Leipzig en la final. Ese título fue el primer trofeo europeo del club desde la Copa de Europa de 1973 y demostró que los principios tácticos del Total Football seguían siendo competitivos, catorce años después de la última gran era del club.
En 1988 llegó al FC Barcelona como entrenador y lo que construyó durante los ocho años siguientes fue algo más que un equipo exitoso. La prensa deportiva española lo llamó el «Dream Team»: un conjunto que ganó cuatro títulos consecutivos de La Liga entre 1991 y 1994, una Copa del Rey, cuatro Supercopas de España y, en 1992, la primera Copa de Campeones de Europa en la historia del FC Barcelona. La final de Wembley del 20 de mayo de 1992, donde el Barcelona derrotó a la Sampdoria por 1-0 con un gol de Ronald Koeman en la prórroga, fue transmitida en directo por televisiones de más de 50 países. Las imágenes mostraron a Cruyff en el banco de suplentes sin levantarse de su asiento cuando entró el gol. Sus colaboradores de esa época describieron esa contención como una marca personal: Cruyff celebraba los triunfos con una calma que contrastaba con la euforia de sus jugadores.
El equipo incluía a Pep Guardiola, Ronald Koeman, Hristo Stoichkov, Michael Laudrup, Romário y Txiki Begiristain. El sistema táctico alternaba entre un 3-4-3 y un 4-3-3 con énfasis en la posesión del balón, la presión alta y el juego por bandas. En paralelo, Cruyff reorganizó el sistema de formación juvenil del club —conocido como La Masia— introduciendo los principios del Total Football en todas las categorías. Esa reorganización produjo, décadas después, generaciones de jugadores que dominarían el fútbol mundial, entre ellos Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Lionel Messi.
La relación con el presidente del Barcelona, Josep Lluís Núñez, se deterioró progresivamente. En mayo de 1996, Núñez prescindió de sus servicios tras una temporada sin títulos importantes. Cruyff respondió con críticas públicas a la gestión del club y, años después, apoyó activamente la candidatura de Joan Laporta a la presidencia del Barcelona, quien ganó las elecciones en 2003. La prensa catalana describió esa intervención como prueba de que Cruyff nunca dejó de considerar al Barcelona como su proyecto. Entre 2009 y 2013 dirigió también a la selección de Cataluña, un rol que reflejaba la identificación profunda con la cultura y la identidad catalanas que había ido construyendo desde sus años como jugador.
En su vida personal, el 2 de diciembre de 1968 se había casado con Diana Margaretha Coster, conocida como Danny, hija de Cor Coster, quien se convertiría en su representante y agente durante gran parte de su carrera. El matrimonio duró 47 años, hasta la muerte de Cruyff en 2016. Tuvieron tres hijos: Chantal, Susila y Jordi, quien siguió los pasos de su padre y jugó como futbolista profesional para el FC Barcelona y otros clubes.
En octubre de 2015, Cruyff anunció públicamente que le habían diagnosticado cáncer de pulmón. Falleció el 24 de marzo de 2016 en Barcelona, rodeado de su familia. La declaración oficial indicó que «murió en paz en Barcelona, rodeado de su familia, tras una dura batalla contra el cáncer».
El legado de Johan Cruyff: la arquitectura de un fútbol que llegó hasta el siglo XXI
En 1999, la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol (IFFHS) realizó una votación para elegir al Jugador Europeo del Siglo. Cruyff obtuvo el primer lugar. En la votación paralela para el Jugador Mundial del Siglo quedó en segundo lugar detrás de Pelé. En 2004 fue incluido en la lista FIFA 100, elaborada por Pelé como los 100 mejores jugadores vivos de la historia del fútbol. En 1998 había sido incluido en el World Team of the 20th Century, y en 2002 en el FIFA World Cup Dream Team.
La influencia de Cruyff en el fútbol del siglo XXI es rastreable de manera directa. Pep Guardiola, quien jugó bajo sus órdenes en el Barcelona entre 1990 y 1994, adoptó los principios del Total Football como base de sus sistemas en el FC Barcelona (2008-2012), el Bayern Munich (2013-2016) y el Manchester City (desde 2016). La selección española que ganó el Mundial de 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012 fue construida en gran parte con jugadores formados en La Masia bajo los principios que Cruyff había introducido. El escritor holandés Arthur van den Boogaard describió esa contribución como la solución al «problema metafísico» del deporte: si se ejecuta el estilo de juego que él desarrolló con suficiente talento y disciplina táctica, es difícil perder.
Uno de sus legados más concretos y a menudo pasado por alto fue el del portero que juega con los pies. Cruyff introdujo ese concepto al llevar a Jan Jongbloed al Mundial de 1974 en lugar del mejor portero técnico de los Países Bajos. Argumentó que Jongbloed, considerado demasiado mayor y excéntrico, era bueno con los pies y podía funcionar como un defensa auxiliar, permitiendo al equipo presionar más alto. Esa decisión, tomada contra la opinión de varios miembros del cuerpo técnico, anticipó en cuatro décadas una de las transformaciones más importantes del fútbol moderno, cuya expresión más completa llegó con Manuel Neuer.
Fuera del campo, la Johan Cruyff Foundation construyó más de 250 canchas de fútbol en barrios de bajos recursos en los Países Bajos y otros países bajo el nombre de «Cruyff Courts». El Johan Cruyff Institute, con sede en Barcelona y Amsterdam, ofrece programas de educación en gestión deportiva. El estadio principal del Ajax, inaugurado en 1996, lleva su nombre: Johan Cruyff Arena. Y el Johan Cruyff Shield es el nombre oficial del trofeo de la Supercopa de los Países Bajos desde 1992.
Cuando la noticia de su muerte se difundió el 24 de marzo de 2016, el FC Barcelona iluminó el Camp Nou con los colores naranja de los Países Bajos. El Ajax colocó flores en la puerta del Johan Cruyff Arena. La federación neerlandesa señaló que Cruyff había «transformado el fútbol holandés de manera irreversible». El entonces presidente de la UEFA, Michel Platini, declaró que había sido «uno de los mayores jugadores de todos los tiempos y uno de los más grandes pensadores del fútbol». La prensa deportiva de más de 40 países publicó obituarios en sus portadas al día siguiente.
Johan Cruyff comenzó su vida en una calle de concreto a cinco minutos de un estadio, en un barrio obrero de Amsterdam, con un padre que murió demasiado pronto y una madre que limpiaba vestuarios para pagar las facturas. Terminó siendo la figura que más profundamente transformó la manera en que el fútbol se piensa, se enseña y se juega en el mundo. Entre esos dos puntos hay 48 partidos con la selección, tres Copas de Europa, tres Balones de Oro, cuatro títulos de liga como entrenador y una Copa de Campeones que un club esperaba ganar desde su fundación en 1900. Y hay, también, el movimiento de un pie que dejó a un defensa sueco paralizado en el verano de 1974, y que el mundo lleva medio siglo repitiendo.