Era el 19 de noviembre de 2005. El Estadio Santiago Bernabéu de Madrid registraba doce grados centígrados y 80,000 espectadores en las tribunas. El F. C. Barcelona visitaba al Real Madrid en un partido de La Liga española que, a los 60 minutos, dejó de ser un partido corriente.
Ronaldinho recibió el balón en el costado derecho del área, superó a dos defensores con una secuencia de regates encadenados y colocó el balón en la red con el pie izquierdo para el 0-2. Cuatro minutos después, recibió un pase largo, controló con el pecho y remató de volea para el 0-3. Lo que vino después no estaba en ningún guión: la afición del Real Madrid, en su propio estadio, se puso de pie para aplaudir a un jugador rival. La Cadena Ser reportó que el fenómeno duró varios segundos antes de que el árbitro pitara la reanudación del juego.
Ese instante —un jugador visitante ovacionado por el público local en el estadio más exigente del fútbol europeo— sintetizó lo que Ronaldo de Assis Moreira, conocido en el mundo entero como Ronaldinho Gaúcho, representó para el fútbol de su época. No fue solo un goleador ni un regateador. Fue un centrocampista ofensivo capaz de operar en el espacio entre la creación y la definición, con la rara facultad de alterar el resultado de un partido con una sola decisión técnica. Ganó el Balón de Oro en 2005, el FIFA World Player en 2004 y 2005, y se convirtió en el único futbolista de la historia en levantar la Copa Mundial de la FIFA, la Copa América, la Copa FIFA Confederaciones, la UEFA Champions League, la Copa Libertadores y el Balón de Oro. Seis títulos que ningún otro jugador ha reunido.
Para entender cómo un niño de Porto Alegre llegó a recibir esa ovación en el Bernabéu, hay que regresar a los años ochenta, a un barrio de clase trabajadora en el extremo sur de Brasil, donde el fútbol no era una aspiración sino el idioma cotidiano de una familia.
Vila Nova Cachoeirinha: los primeros toques sobre el asfalto
Ronaldo de Assis Moreira nació el 21 de marzo de 1980 en Porto Alegre, capital del estado de Río Grande del Sur. La ciudad, conocida por su clima más frío que el resto del país y por una rivalidad futbolística histórica entre el Grêmio Foot-Ball Porto Alegrense y el Sport Club Internacional, fue el escenario de sus primeros años. La familia Moreira vivía en el barrio de Vila Nova Cachoeirinha, un sector de clase trabajadora donde el espacio disponible para jugar era la calle y los terrenos vacíos del vecindario.
El padre, João de Assis Moreira, trabajaba en un astillero y jugaba al fútbol de manera amateur en un club local. El hermano mayor, Roberto de Assis Moreira, también mostraba condiciones para el juego y sería, años después, su representante en los negocios. La madre, Dona Miguelina Elói Assis, sostenía el eje doméstico de una familia sin recursos holgados, pero tampoco carente de lo esencial. En una carta publicada en The Players’ Tribune en enero de 2017, Ronaldinho recordó la tarde en que esa normalidad se rompió para siempre:
«Normalmente, cuando llegaba de jugar fútbol siendo niño, mi mamá siempre estaba ahí. Pero un día llegué a casa y había mucha gente. Tíos, amigos de la familia. Fue entonces cuando me dijeron que mi padre había muerto.»
— Ronaldinho, The Players’ Tribune, enero de 2017
João Moreira falleció cuando Ronaldinho tenía ocho años, víctima de un ataque al corazón mientras nadaba en la piscina familiar. La pérdida marcó su infancia de manera determinante. Según sus propias declaraciones en distintas entrevistas a lo largo de los años, fue su padre quien le enseñó a jugar descalzo para desarrollar una mejor sensibilidad con el balón, y quien le transmitió que la creatividad en el campo valía más que la fuerza física. La figura paterna desapareció antes de que cumpliera una década, pero su influencia quedó impresa para siempre en el estilo de juego que el muchacho desarrollaría con los años.
Las calles de Porto Alegre en los años ochenta tenían sus propias reglas: superficies irregulares, espacios reducidos, grupos de distintas edades compitiendo juntos. Ese entorno, lejos de cualquier academia de fútbol, favorece el desarrollo de la técnica individual, la capacidad de proteger el balón en espacios pequeños y el instinto para improvisar. Los entrenadores que trabajaron con Ronaldinho en sus primeros años en el Grêmio señalaron que llegó a la cantera con una base técnica ya consolidada, inusual para su edad.
La cantera del Grêmio y el primer reconocimiento internacional
Ronaldinho ingresó a las categorías juveniles del Grêmio Foot-Ball Porto Alegrense siendo todavía un niño. El club, uno de los más importantes del sur de Brasil con títulos de Copa Libertadores y presencia sostenida en la primera división, tenía una cantera reconocida por producir jugadores técnicos. Fue allí donde el joven Moreira comenzó a sistematizar sus habilidades bajo supervisión profesional.
A los 15 años ya participaba en torneos juveniles. En 1997, con 17, fue convocado para representar a Brasil en el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA celebrado en Egipto. El seleccionado brasileño ganó el torneo, y Ronaldinho fue nombrado mejor jugador de la competencia, recibiendo el Balón de Oro del torneo. Esa actuación lo colocó por primera vez en el radar de los clubes europeos y de la prensa deportiva internacional.
Su debut en el equipo profesional del Grêmio se produjo el 11 de abril de 1998, en el marco de la Copa Libertadores, con apenas 17 años. La temporada 1999 representó su consolidación definitiva en el primer equipo: anotó 22 goles en 47 partidos, una cifra notable para un centrocampista ofensivo de su edad.
Fue titular en los derbis contra el Internacional y protagonizó una actuación que marcaría a la afición gaúcha: el 20 de junio de 1999, en la final del Campeonato Estatal de Río Grande del Sur, frente al capitán Dunga —campeón del mundo con Brasil en 1994—, ejecutó una serie de regates que incluyeron un autopase por encima de la cabeza del defensor. Las crónicas de la prensa local de esa semana describieron la jugada como el momento en que el público comprendió que estaba ante un jugador diferente.
En 2001, el Arsenal Football Club expresó interés en incorporarlo, pero la operación no prosperó porque Ronaldinho no cumplía los requisitos de partidos internacionales necesarios para obtener un permiso de trabajo en el Reino Unido. Ese mismo año, un episodio relacionado con un pasaporte irregular en Brasil —cuya investigación fue archivada sin cargos definitivos— complicó brevemente su situación. Finalmente, fue el Paris Saint-Germain quien concretó su salida de Brasil.
París, 2001-2003: la antesala europea
El 17 de enero de 2001, el Paris Saint-Germain Football Club anunció el fichaje de Ronaldinho. El traspaso fue objeto de disputa entre el club francés y el Grêmio, que alegó no haber autorizado la transferencia. La FIFA intervino y determinó que el club brasileño debía recibir cinco millones de dólares como compensación. El proceso legal no impidió que el jugador se estableciera en París y comenzara su primera experiencia en el fútbol europeo.
Las dos temporadas en el PSG no produjeron títulos de liga —el club terminó en posiciones intermedias de la Ligue 1—, aunque Ronaldinho llegó a la final de la Copa de Francia, donde el equipo cayó ante el Auxerre. Más allá de los resultados colectivos, el período parisino le permitió adaptarse al ritmo del fútbol europeo, más físico y estructurado que el brasileño, y desarrollar su capacidad para operar dentro de sistemas tácticos definidos. Los analistas de la época destacaron que su velocidad de decisión —la capacidad de procesar opciones y ejecutar en fracciones de segundo— era su característica más difícil de neutralizar para los rivales.
En paralelo, Ronaldinho debutó con la selección mayor de Brasil el 26 de junio de 1999 en un amistoso ante Letonia. Días después fue convocado para la Copa América celebrada en Paraguay, torneo que Brasil ganó y en el que el joven de 19 años compartió plantel con figuras como Rivaldo y Ronaldo. Fue el inicio de una trayectoria internacional que duraría catorce años.
Al final de su segunda temporada en París, los rumores sobre su futuro eran constantes en la prensa deportiva europea. El Real Madrid, el Manchester United y el F. C. Barcelona figuraban como posibles destinos. En julio de 2003, el Barcelona cerró la operación.
Barcelona, 2003-2008: el apogeo de una carrera
El F. C. Barcelona pagó 30 millones de euros por Ronaldinho en julio de 2003. El jugador firmó un contrato de cinco años con una cláusula de rescisión fijada en 100 millones de euros y una ficha de aproximadamente 3 millones de euros más incentivos por temporada. El club atravesaba un período de reconstrucción bajo la presidencia de Joan Laporta, quien había asumido ese mismo año —con 27.138 votos, el mayor respaldo social en la historia del club hasta entonces— con un proyecto centrado en el juego ofensivo y la recuperación de la identidad azulgrana.
Apoyado por Sandro Rosell, la revolución fue inmediata: en pocas semanas se prescindió de más de una docena de jugadores que habían representado la era anterior. La negociación con el PSG, convenientemente camuflada bajo el ruido mediático del fichaje de David Beckham —que terminó recalando en el Real Madrid—, duró varias semanas. En una reunión que se prolongó cerca de cuatro horas, ambas partes llegaron a un acuerdo que convertiría a Ronaldinho en la nueva estrella del equipo. El 21 de julio de 2003, el Camp Nou acogió su presentación oficial.
La llegada y la primera temporada en el Barcelona (2003-2004)
El debut de Ronaldinho con el Barcelona se produjo en un partido de liga ante el Athletic Club, con victoria azulgrana por 0-1. Su primer gol oficial llegó en la segunda jornada, ante el Sevilla en el Camp Nou: un disparo desde más de 30 metros que impactó en el larguero antes de entrar. Las crónicas de Sport y Mundo Deportivo de esa semana describieron la reacción de las tribunas como inmediata y prolongada. Los sismógrafos de la ciudad, según reportó posteriormente el club, llegaron a registrar la vibración producida por el estadio en ese momento.
Más allá del gol del debut, aquella primera temporada sirvió para que el Camp Nou comprendiera la dimensión del jugador que había llegado. Rápidamente, Ronaldinho fue adquiriendo el estatus de ídolo entre la afición culé, situándose junto a otros futbolistas brasileños que habían pasado por el club como Romario, Ronaldo o Rivaldo. Su capacidad para desequilibrar en espacios reducidos, la variedad de sus recursos técnicos —el elastico, el toque de rabona, los cambios de ritmo— y, sobre todo, la sonrisa permanente con la que jugaba, lo convirtieron en un fenómeno que trascendía el resultado.
La temporada 2003-04 terminó con el Barcelona en segunda posición de La Liga, por detrás del Valencia C. F., y Ronaldinho anotó 15 goles en 32 partidos de liga. Ese mismo año, la FIFA le concedió el FIFA World Player, convirtiéndolo en el primer jugador del Barcelona en recibir ese reconocimiento desde Rivaldo en 1999. Tenía 24 años.
La temporada del doblete y la ovación en el Bernabéu (2005-2006)
La temporada 2004-2005 fue la primera en que el Barcelona se proclamó campeón de La Liga bajo la conducción de Frank Rijkaard, poniendo fin a una sequía de seis años sin título liguero. Ronaldinho fue determinante en el tramo final de la campaña, formando una sociedad ofensiva de alto rendimiento junto al delantero camerunés Samuel Eto’o y el centrocampista brasileño Deco.
En competición europea, el equipo fue eliminado por el Chelsea FC en la UEFA Champions League, en una eliminatoria que incluyó uno de los partidos más recordados de Ronaldinho con el club: con el Chelsea ganando 3-0 en el minuto 20, dos goles del brasileño pusieron al Barcelona por delante en la eliminatoria, antes de que los ingleses marcaran un tanto más para terminar clasificándose. Ese año, la revista France Football le concedió el Balón de Oro, y la FIFA le ratificó como mejor jugador del mundo por segunda vez consecutiva. En ambos galardones superó al centrocampista del Chelsea FC, Frank Lampard.
La temporada 2005-2006 es considerada por los analistas como la cima de su carrera. El Barcelona conquistó su primera Champions League en 14 años, dos títulos de Liga consecutivos y dos Supercopas de España. Ronaldinho cerró esa temporada con 26 goles en total —17 en La Liga y 7 en la Champions League—, su mejor registro en una sola temporada como profesional, y fue elegido para el UEFA Team of the Year por tercer año consecutivo. La UEFA lo nombró además mejor jugador de la competición.
La final de la Champions League se disputó el 17 de mayo de 2006 en el Stade de France de París, ante el Arsenal. El Barcelona había alcanzado esa final tras superar al Benfica en cuartos, al Milan en semifinales y al Chelsea en octavos. El portero del Arsenal, Jens Lehmann, fue expulsado a los 18 minutos tras derribar a Eto’o cuando este se marchaba en solitario hacia portería, pero los ingleses —que habían llegado al partido tras diez encuentros seguidos sin encajar un gol— aguantaron el tipo y se pusieron por delante mediante un cabezazo de Sol Campbell.
Fue Eto’o quien igualó el marcador y el lateral Juliano Belletti, suplente, quien anotó el gol definitivo tras una asistencia de Henrik Larsson, también ingresado desde el banquillo. Ronaldinho, que había sido la figura de la fase de grupos y las eliminatorias, tuvo en la final una actuación discreta. Once años después, en una entrevista, lo reconoció con la naturalidad que siempre lo caracterizó: declaró que el equipo nunca dudó de que ganaría el partido, que decidieron no precipitarse y que el marcador de 2-1 se mantuvo así para que Belletti pudiera anotar su único gol con el Barcelona.
Fue en ese contexto de dominio absoluto donde se produjo la noche del Bernabéu, en noviembre de 2005. Tras anotar dos goles en solitario en el primer Clásico de aquella temporada, Ronaldinho se convirtió en el segundo jugador del Barcelona —después de Diego Maradona en 1983— en recibir una ovación del público del Santiago Bernabéu. El Barcelona ganó ese partido 0-3, con Ronaldinho sumando además una asistencia magistral a Xavi Hernández para el segundo gol.
El diario Marca tituló su crónica del día siguiente con la frase «Ovación para el enemigo». El gesto de la afición del Real Madrid —un estadio que en cuarenta años no había aplaudido a un rival de esa manera— convirtió la actuación de Ronaldinho en algo que fue más allá del resultado: en una de esas noches que el fútbol reserva para muy pocos.
El declive y la salida del Barcelona (2006-2008)
La temporada 2006-07 marcó el inicio de un descenso en el rendimiento colectivo del Barcelona. El equipo terminó sin títulos, afectado por la lesión del delantero camerunés Samuel Eto’o y por una caída generalizada en el tramo final de la campaña. Pese a ello, Ronaldinho fue el máximo goleador del equipo con 21 goles en La Liga, su cifra más alta en una sola temporada con el club, e incluyó entre esos tantos algunos de los goles técnicamente más elaborados de su carrera, entre ellos una chilena ante el Villarreal en el Camp Nou que los medios especializados compararon con las mejores actuaciones de Rivaldo en ese mismo estadio.
El 27 de agosto de 2007 juró la constitución española y obtuvo la doble nacionalidad, liberando así una plaza de jugador extracomunitario en la plantilla. El Mundial de Alemania 2006, en el que Brasil fue eliminado en cuartos de final por Francia, marcó según varios analistas el punto de inflexión en la motivación del jugador: aquel torneo es hoy considerado el momento en que Ronaldinho dejó de estar en la cima de su generación.
La temporada 2007-2008 resultó la más difícil de su etapa en Barcelona. Los medios especializados documentaron una baja en su condición física que sus entrenadores atribuyeron, en parte, a cambios en sus rutinas de preparación y a un estilo de vida que había comenzado a interferir con su rendimiento deportivo. El delantero francés Thierry Henry, incorporado ese verano procedente del Arsenal, fue ganando la titularidad que Ronaldinho cedía partido a partido.
En abril de 2008, una lesión terminó de apartarlo del equipo para el resto de la temporada. En sus cinco años con el club había disputado 207 partidos oficiales y marcado 94 goles, distribuidos entre 70 en La Liga, 14 en la Champions League, 4 en la Copa del Rey, 4 en la Copa de la UEFA, 1 en la Supercopa de España y 1 en el Mundial de Clubes. A esos goles se sumaron 56 asistencias.
En junio de 2008, el nuevo entrenador del Barcelona, Pep Guardiola, anunció públicamente que no contaba con varios jugadores de la plantilla, entre ellos Ronaldinho, Eto’o y Deco. Tras negociaciones con el Manchester City y el A. C. Milan, fue el club italiano quien cerró la operación. El 18 de julio de 2008, Ronaldinho fue presentado como nuevo refuerzo del Milan en el estadio San Siro ante más de 30,000 aficionados, portando el dorsal número 80, ya que el 10 —su número habitual— lo llevaba Clarence Seedorf.
Milán, Río de Janeiro y Belo Horizonte: los años del retorno (2008-2015)
A. C. Milan: una segunda oportunidad en Europa (2008-2011)
El 18 de julio de 2008, Ronaldinho fue presentado como nuevo jugador del A. C. Milan en el estadio San Siro ante más de 30,000 aficionados. Portó el dorsal 80, ya que el número 10 estaba asignado al centrocampista holandés Clarence Seedorf. El arranque fue positivo, aunque la regularidad tardó en llegar. El técnico Carlo Ancelotti señaló públicamente su bajo rendimiento en el tramo final de la primera temporada, y la llegada del centrocampista inglés David Beckham en calidad de cedido terminó de relegarlo al banquillo.
La temporada 2009-2010 representó una recuperación notable. Silvio Berlusconi, entonces propietario del club, le exigió públicamente, ante sus propios compañeros, un compromiso mayor con la preparación física. Ronaldinho respondió con una temporada en que lideró las asistencias de la Serie A con 16 pases de gol y terminó como segundo máximo goleador de su equipo con 15 tantos en todas las competiciones, mientras el Milan peleaba el título de liga contra el Inter de Milán.
En la temporada siguiente, 2010-2011, el club ganó la Serie A, aunque con una participación más limitada de su parte. El 11 de enero de 2011, Ronaldinho rescindió su contrato con el club rossonero.
Flamengo y el regreso a Brasil (2011-2012)
Ese mismo día, el Clube de Regatas do Flamengo de Río de Janeiro anunció su incorporación con un salario de aproximadamente 6,100,000 dólares anuales. El Flamengo es el club con mayor número de aficionados en Brasil, y la llegada de Ronaldinho generó una expectativa que los medios brasileños compararon con la de una figura de primer nivel mundial.
El comienzo fue prometedor: anotó el gol del título en la Copa Guanabara, primera fase del Campeonato Carioca. Durante el Campeonato Brasileño de 2011, tuvo momentos de alto nivel, incluido un triplete ante América Mineiro y tres goles en una remontada ante Santos que terminó 4-5 a favor del Flamengo. Sin embargo, la relación con el club fue deteriorándose por ausencias sin justificación y por declaraciones del jugador en las que cuestionó la situación económica de la institución. El 31 de mayo de 2012, rescindió su contrato por la vía judicial.
Atlético Mineiro y la Copa Libertadores 2013 (2012-2014)
Apenas cuatro días después, el 4 de junio de 2012, Ronaldinho firmó con el Clube Atlético Mineiro de Belo Horizonte. Debutó el 9 de junio ante Palmeiras y marcó su primer gol el 24 de junio ante Náutico, de tiro penal. La temporada 2012 en el Campeonato Brasileño fue su mejor actuación estadística en Brasil: 9 goles y 12 asistencias, con actuaciones destacadas ante Cruzeiro y Figueirense. Al final del año fue nombrado mejor jugador del campeonato y recibió el Balón de Oro del Brasileirao.
La Copa Libertadores 2013 se convirtió en el punto culminante de esta etapa. El Atlético Mineiro, con Ronaldinho como figura, llegó a la final del torneo continental por tercera vez en su historia y enfrentó al Club Olimpia de Paraguay en una serie que el equipo brasileño ganó tras perder el partido de ida en Asunción y remontar en casa. Ronaldinho fue el máximo asistente del torneo con siete pases de gol y recibió el premio al mejor jugador de la Copa Libertadores 2013. Con ese título se convirtió en el sexto futbolista de la historia en ganar la UEFA Champions League y la Copa Libertadores. En enero de 2014 fue elegido Futbolista del Año en Sudamérica —»Rey de América»— con 156 votos en la encuesta de la CONMEBOL.
Querétaro y Fluminense: el tramo final (2014-2015)
El 5 de septiembre de 2014, el Querétaro Fútbol Club de México anunció su incorporación. Debutó el 18 de septiembre en la Copa MX ante los Tigres UANL, y el 21 de septiembre marcó su primer gol con el club en un partido ante el Club Deportivo Guadalajara que terminó 4-1. Su actuación en México fue irregular, pero con destellos: en un partido ante el Club América en el Estadio Azteca recibió los aplausos del público rival, una imagen que resonó en los medios. Querétaro llegó a su primera final de liga en la historia del club, aunque perdió la serie por 5-3 en el marcador global. En 2015 regresó a Brasil para jugar en el Fluminense Football Club, donde su participación fue limitada antes de que la carrera activa llegara a su fin.
Brasil en el mundo: la trayectoria de Ronaldinho con la Seleção
Todo comenzó con un amistoso ante Letonia. El 26 de junio de 1999, Ronaldinho vistió por primera vez la camiseta de la selección de Brasil, con 19 años. Días después fue convocado para la Copa América celebrada en Paraguay, en reemplazo de Edilson, quien había sido desvinculado del equipo. Compartió plantel con figuras como Rivaldo, Ronaldo y Cafu, y Brasil ganó el torneo. Fue el punto de partida de una trayectoria internacional que se extendería durante catorce años.
La Copa Mundial de la FIFA 2002: la consagración global
El Mundial de Corea y Japón 2002 fue el torneo que consolidó a Ronaldinho como figura de primer nivel global. Brasil llegó con un trío ofensivo que la prensa internacional denominó «las tres R»: Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho. El equipo ganó el torneo sin perder ningún partido, con Ronaldo como máximo goleador con ocho tantos.
Entre los momentos más reproducidos de esa Copa del Mundo figura el gol de tiro libre ante Inglaterra en los cuartos de final, el 21 de junio de 2002 en el Estadio Ecopa de Shizuoka. El balón entró por encima del portero inglés David Seaman desde aproximadamente 40 metros, dibujando una trayectoria que The Guardian describió como un arco que desafió la lógica del tiro libre convencional. Brasil ganó ese partido 2-1 y avanzó a semifinales. Al término del torneo, Ronaldinho fue incluido en el Equipo de Estrellas de la Copa Mundial de la FIFA.
Copa FIFA Confederaciones 2005 y el liderazgo como capitán de Brasil
En la Copa FIFA Confederaciones de 2005, celebrada en Alemania, Ronaldinho asumió el liderazgo de la selección brasileña como capitán. Brasil ganó el torneo, y él fue nombrado mejor jugador de la final. Con nueve goles acumulados en la historia de la Copa Confederaciones, comparte el récord de máximo goleador del torneo con el mexicano Cuauhtémoc Blanco.
Su trayectoria con la selección incluyó también la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde capitaneó al equipo olímpico. La selección mayor no lo convocó para el Mundial de Sudáfrica 2010, una decisión del cuerpo técnico que generó debate en la prensa brasileña y manifestaciones públicas en favor de su regreso, aunque el seleccionador Dunga no modificó su postura. Al cierre de su ciclo internacional, Ronaldinho disputó un total de 102 partidos con la selección mayor y anotó 35 goles, según los registros de la Confederação Brasileira de Futebol.
El jugador: retrato técnico y táctico de Ronaldinho
Ronaldinho jugaba principalmente como centrocampista ofensivo o como extremo izquierdo, aunque su movilidad dentro del campo le permitía operar en distintas zonas del ataque. En el Barcelona de Rijkaard funcionaba en un sistema 4-3-3, con libertad para moverse hacia el interior y conectar con los centrocampistas. Su capacidad para recibir el balón de espaldas al arco, girar y encarar al defensor en un solo movimiento era una de sus características más difíciles de neutralizar para los defensas rivales.
Aunque su pie dominante era el izquierdo, utilizaba el derecho con eficacia para cambiar de dirección y ejecutar pases de precisión. Durante la temporada 2005-2006 con el Barcelona, sus estadísticas de pases clave por partido —aquellos que generaban ocasiones de gol directas— estaban entre las más altas de La Liga. Su capacidad en el juego aéreo era limitada para su estatura, pero la compensaba con una lectura anticipada de los espacios que le permitía posicionarse antes de que el balón llegara a su zona.
El repertorio técnico de Ronaldinho incluía jugadas que los entrenadores de su época describían como difíciles de categorizar dentro de los sistemas tácticos convencionales. La elástica —un movimiento en el que el balón se desplaza en una dirección y el cuerpo en la contraria, engañando al defensor sobre la trayectoria del jugador— era su regate más identificado. La vaselina, el autopase, la bicicleta y la espaldinha eran variantes que ejecutaba en situaciones de partido, no solo en entrenamientos.
Físicamente, priorizaba la agilidad y el equilibrio sobre la velocidad lineal. No era el más rápido en distancias largas, pero su aceleración en los primeros metros y su capacidad para cambiar de dirección a alta velocidad lo hacían muy difícil de seguir en espacios reducidos. El declive físico comenzó a percibirse a partir de 2007, cuando su condición aeróbica empezó a afectar su rendimiento en los tramos finales de los partidos. Los analistas de la época lo atribuyeron a una reducción en la intensidad de sus rutinas de preparación, aunque él mismo señaló en declaraciones posteriores que la acumulación de partidos y el desgaste de años de competición también influyeron.
Fuera del campo: familia, personalidad y controversias
Ronaldinho construyó una imagen pública asociada a la alegría y a la espontaneidad. Su sonrisa amplia y su disposición para interactuar con los aficionados —documentada en múltiples videos y fotografías a lo largo de su carrera— llevaron a los medios a denominarlo «La Sonrisa del Fútbol». Los compañeros de equipo que hablaron sobre él en entrevistas a lo largo de los años describieron a un jugador que mantenía un ambiente distendido en el vestuario y que raramente mostraba tensión antes de los partidos.
Tuvo un hijo, João Mendes de Asís, cuya madre no fue identificada públicamente de manera oficial. João Mendes siguió los pasos de su padre en el fútbol y firmó su primer contrato profesional con el Cruzeiro a los 14 años. En diciembre de 2024 se informó que esperaba su primer hijo con la influencer Giovanna Buscacio, lo que convertiría a Ronaldinho en abuelo.
Las controversias que acompañaron su carrera fueron de dos tipos: las relacionadas con su estilo de vida y las de carácter legal. En el período 2007-2008 en el Barcelona, los medios especializados documentaron una reducción en su dedicación a la preparación física, que varios cronistas vincularon con su actividad nocturna. El propio Ronaldinho, no negó que disfrutaba de la vida social fuera del campo, aunque cuestionó la magnitud que los medios le daban a ese aspecto de su vida.
El legado de Ronaldinho: lo que quedó después del último partido
El 16 de enero de 2018, Ronaldinho anunció su retiro del fútbol profesional a los 37 años. El comunicado fue breve y no incluyó una rueda de prensa formal. Diecinueve meses después, el 17 de octubre de 2019, jugó un partido amistoso de despedida en el Estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá —entre el Independiente Santa Fe y el Atlético Nacional— ante una tribuna llena. El 14 de diciembre de 2020, France Football lo incluyó como extremo izquierdo en el segundo Dream Team histórico del Balón de Oro, una selección de los mejores futbolistas de todos los tiempos según los criterios de la publicación francesa.
El registro estadístico de Ronaldinho incluye 266 goles en clubes y 35 con la selección de Brasil en 102 partidos. En 2004, la FIFA lo incluyó en la lista FIFA 100, que reúne a los 125 mejores futbolistas de la historia según la selección realizada por Pelé. La revista World Soccer lo eligió como el mejor futbolista de la primera década del siglo XXI.
Su influencia sobre jugadores posteriores ha quedado documentada en múltiples entrevistas. Neymar Jr., el más destacado de los futbolistas brasileños de la generación siguiente, señaló en varias ocasiones que Ronaldinho fue su referencia directa durante su formación. Lionel Messi, que coincidió con él en el Barcelona entre 2004 y 2008, declaró en una entrevista a la revista France Football en 2019 que compartir vestuario con Ronaldinho durante sus primeros años en el primer equipo fue determinante para su desarrollo como jugador.
El legado de Ronaldinho en el fútbol no se mide únicamente en títulos o estadísticas. Representa un estilo de juego —ofensivo, creativo, orientado al disfrute del juego en sí mismo— que contrasta con las tendencias más físicas y tácticas que dominaron el fútbol europeo en la segunda mitad de aquella década. En un período en que el fútbol comenzaba a priorizar la presión alta, la intensidad defensiva y los sistemas colectivos por encima del talento individual, Ronaldinho fue el argumento más visible de que la habilidad técnica podía convivir con el éxito colectivo al más alto nivel.
La ovación del Bernabéu en noviembre de 2005 sigue siendo el momento que los cronistas deportivos citan con más frecuencia cuando se habla de su carrera. No porque fuera el partido más importante que jugó, sino porque sintetizó algo que el fútbol raramente produce: el reconocimiento genuino del adversario. Ese aplauso, documentado en las crónicas de la época y reproducido en miles de archivos de video desde entonces, es la imagen con la que el fútbol recuerda a Ronaldo de Assis Moreira.